ESTILO Y CULTURA

Salzburgo al compás de Mozart

Siempre lo digo: no hay duda de que Salzburgo es una de las ciudades más lindas de Europa, un lugar que posee una sobrecogedora atmósfera, donde la arquitectura clásica se contrapone con enormes montañas de hasta tres mil metros de altura en una sola secuencia visual. Es la puerta de entrada a la zona del Tirol austríaco, donde nació Wolfgang Amadeus Mozart y donde también se crearon los más famosos villancicos navideños, como el clásico Noche de Paz.

Para llegar hay múltiples formas, aunque la mayoría prefiere aterrizar en el aeropuerto de Munich, en Alemania, para luego cruzar la frontera y desplazarse por tierra durante una hora y media hasta Salzburgo. El impacto es inmediato: una ciudad fluvial ordenada en ambos lados por las aguas del río Salzach y que fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Desde sus riberas se puede observar toda su magnificencia, un emplazamiento de edificios barrocos, palacios medievales y mercados donde se combina lujo, artesanía e identidad musical. Es la cuarta ciudad más poblada de Austria, la cual, cada invierno, se convierte en la capital de la nieve, con torneos de trineos y esquí y también con las mejores aguas termales de los Alpes.

Cuando llega la primavera la urbe se transforma en un enorme jardín que logra articular más de cuatro mil eventos cada temporada y donde la música, por supuesto, es la gran protagonista. Con mi marido Juan Carlos compartimos esa misma pasión. A cada uno, cuando niños, se nos inculcó a disfrutar de la ópera, los conciertos y el ballet. Sabíamos del Festival de Salzburgo y con unos amigos peruanos decidimos ir. Esto fue hace más de 12 años y, desde entonces, no nos hemos permitido perdernos ninguna temporada.

Salzburgo desde el Castillo de Hohensalzburg
Vista de Salzburgo desde el Castillo de Hohensalzburg

Nuestros teatros favoritos son el Felsenreitschule y el Grosses Festspielhaus, porque reúnen lo mejor de la cartelera siempre. En el último viaje, hace un par de meses, nos sorprendió la ópera Alcina de Händel en el Haus für Mozart, con la mezzosoprano italiana Cecilia Bartoli. Personalmente, me fascinó. También las óperas Idomeneo, con Paula Murrihy, y, finalmente, Simon Boccanegra, la ópera de Verdi en el Grosses Festspielhaus con la soprano Marina Rebeka, a quien la crítica especializada describe como una de las voces más luminosas del momento.

Tuvimos la suerte también de reservar tickets para la fabulosa Camerata Salzburg Manfred Honeck en la Haus für Mozart. Nada menos que con Lang Lang. Siempre me ha llamado la atención cómo manifiesta toda su pasión y cómo se mueve al tocar el piano. Al verlo pude entender por qué es considerado uno de los mejores pianistas del momento. En la misma semana escuchamos la Berliner Philharmoniker con la dirección del ruso Vasili Petrenko y la West–Eastern Divan Orchestra bajo la batuta de Daniel Barenboim. 

Antes de los conciertos, generalmente al mediodía, nos gusta ir al Café Tomaselli. Un lugar lleno de historia, el más antiguo de Salzburgo. Fue fundado en 1705 y era el favorito de Mozart. Seguramente por sus omelettes, que son los mejores que yo he probado. A la hora del almuerzo nada supera a Pasta e Vino. Se trata de un restaurante de especialidad italiana, muy pequeño, por lo que conviene reservar con anticipación. También nos encanta Pfefferschiff, donde sirven comida típica de Austria que tiene su origen en las mesas imperiales de los Habsburgo. Queda un poco apartado del centro de la ciudad, pero es muy agradable llegar hasta sus salones en una linda casa parroquial del siglo XVII. Ahí se puede comer Speckknödeln, unas sabrosas albóndigas del Tirol rellenas con tocino y que se sirven en sopa o sencillamente con chucrut. De todas formas, mi plato favorito es el Wiener Schnitzel: ternera apanada que puedes acompañar con papas fritas o asadas, o con una ensalada de lechuga y tomate. Siempre va con una salsa de arándanos rojos.

Como mi trabajo es el arte, cada vez que voy llego hasta la galería Thaddaeus Ropac. Siempre tiene excelentes exposiciones, además está justo en el Jardín Mirabell, al lado del palacio del mismo nombre y donde se rodaron las escenas de la famosa película The Sound of Music (La Novicia Rebelde).

Al momento de las compras, la lencería es lo mejor. Siempre paso por La Corseterie o por Wolford, donde se pueden adquirir prendas preciosas, finamente elaboradas con algodones y linos de gran calidad.

Si hay tiempo es muy recomendable cruzar la frontera checoslovaca para llegar a Cesky Krumlov: una ciudad medieval muy pequeña y que también es Patrimonio de la Humanidad. Otro lugar imperdible es la ruta romántica de Alemania. Está muy cerca y se puede visitar por el día. En el periplo puedes visitar 10 ciudades, pero la más linda es Rothenburg ob der Tauber, que es muy pequeña. Ahí puedes conocer la tienda de navidad Käthe Wohlfahrt en la calle Herrngasse. ¡Sacada de un cuento! Con juguetes de madera y adornos únicos.

Recuerdo que la primera vez que fuimos a Salzburgo llegamos al Schloss Fuschl: un hotel precioso que está en el borde de un lago. Aunque es un poco lejos, vale mucho la pena. Almorzar viendo el lago es maravilloso. Lo mejor de esta ciudad es que uno casi nunca toma el auto. Se camina mucho y eso nos encanta. También estuvimos en el Hotel Sacher Salzburg, que es alucinante y donde se creó la famosa Sacher- Torte: un esponjoso biscocho de chocolate y mermelada de damasco. Esta vez, sin embargo, optamos por el Hotel Schloss Mönchstein, un precioso “Castle Suite” que nos pareció magnífico.

El factor humano es otro punto digno de destacar. La gente de Salzburgo es adorable porque constantemente manifiesta un absoluto respeto por su cultura. Por ejemplo, una de las primeras veces que fui al festival veía que todos estaban tan elegantes: los hombres con frac y las mujeres con vestido largo de gala. Muy ingenuamente le pregunté a una señora que estaba sentada a mi lado por qué todos iban vestidos así. Ella me respondió: “Muy sencillo: nos vestimos así para rendir homenaje a los artistas que están sobre el escenario”. Nunca lo olvidé, es un ejemplo a imitar.

Para conocer esta maravillosa ciudad austriaca, comienza a buscar tu vuelo aquí.

También puedes ingresar a la Galería Patricia Ready, una de las con mayor trayectoria del país, y conocer sus exposiciones de artistas contemporáneos en Santiago.

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