DESTINO

Petra, la ciudad perdida

El Tesoro en Petra, Jordania
El Tesoro

A eso de las 6:30 AM y después de un buen desayuno, salimos del hotel Movenpick de Wadi Musa en dirección al Centro de Visitantes de Petra ubicado a solo minutos. Tras registrarnos y pagar la admisión, caminamos por una ruta polvorienta en dirección a la ciudad de Petra, construida el año 800 antes de Cristo por el reino nabateo. A poco andar aparecen lugareños que ofrecen caballos –obviamente árabes– y pequeñas carretelas para evitar la caminata.

Seguimos sin aceptar las ofertas y entramos al Siq, el cual podría definirse como un laberinto o el pasillo de entrada a Petra. Con una extensión de un kilómetro, entre cerradas y estrechas curvas con muros de tierra que alcanzan hasta 180 metros de altura y no más de tres metros de ancho (en su parte más angosta), el Siq te anticipa que estás cerca de algo muy grande.

Siq en Petra, Jordania
Siq

Las dimensiones de lo que ves te enmudecen; el silencio se apodera de todos, nadie habla, miras extasiado hacia arriba, hacia adelante y hacia atrás y solo hay paredes de una tierra rosácea. Doblas y vuelves a doblar. Pasan algunos carretones con turistas, no los envidio; yo estoy embelesado, me siento pequeño en una gran inmensidad.

EL TESORO

A medida que avanzamos se comienzan a ver algunas señales históricas esculpidas en los muros. El guía nos recomienda que en la próxima curva caminemos muy apegados al muro ya que al doblar veremos algo muy especial. Lo hacemos en forma lenta y expectante. Al girar vemos la estrecha parte final del Siq, y después una zona iluminada por el sol donde se puede apreciar el Tesoro, la construcción más famosa e icónica de Petra.

Se trata de un gigantesco templo de seis columnas esculpido en la roca con casi 40 metros de altura. Es  llamado el Tesoro por cuanto se cree que un faraón egipcio ocultó ahí su fortuna. También ahí se filmó la película “Indiana Jones y la última cruzada”.

Petra, Jordania
Petra

El Tesoro marca la entrada a la ciudad perdida. Más adelante hay muchísimas construcciones, todas de aspecto funerario, unas más potentes que otras, lo que probablemente dependía del dinero de cada familia. Un hermoso y gran teatro de estilo griego completa la primera parte de Petra que se pierde en el valle del mismo color rosáceo.

EL MONASTERIO

Avanzamos hacia el interior por la vía Romana, pavimentada con grandes piedras. Caminamos por una ruta que está ahí hace más de dos mil años. Pisamos las mismas piedras que pisaron nabateos, grecos y romanos. ¿Herodes, Poncio Pilatos o alguno de sus congéneres habrán caminado por donde yo estoy caminando? Esta es una de las tantas preguntas que me hago maravillado de lo que veo y siento.

Continuando la vía Romana y subiendo cerca de 800 peldaños tallados en piedra llegamos al Monasterio, otro de los principales edificios de la ciudad escondida. Una ciudad espectacular, que de todas maneras vale la pena visitar.

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DATOS PRÁCTICOS

¿QUÉ LLEVAR?

Agua y buenos zapatos, ya que se camina mucho por senderos irregulares. En el sitio hay restaurantes y baños públicos.

¿A QUÉ HORA IR?

De preferencia entrar muy temprano en la mañana para evitar el calor y la gran cantidad de visitantes. Por la noche hay también una visita alumbrada con velas, pero sin duda de día es mejor. Sugerimos no alquilar transporte, caballos ni camellos. Se disfruta más caminando y tocando lo que ves.

¿DÓNDE ESTÁ?

Wadi Musa, a 230 kilómetros de Amán, capital de Jordania, es la localidad más cercana a Petra, por lo que conviene alojar ahí para entrar temprano a la ciudadela.

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