VIAJEROS

Pasión por la Polinesia Francesa

Bora Bora en la Polinesia Francesa
Vista aérea de Bora Bora

Mi pasión por la Polinesia Francesa comienza en 1984, cuando los tripulantes de LAN, donde trabajaba en esa época, teníamos la suerte de pasar una semana completa en Tahiti.

Al llegar, aunque la mayoría no se movía de Papeete o iba solo a Moorea, yo tuve la suerte de encontrarme con un antiguo amigo de mi padre y su hijo, a quienes había conocido de niña y con los que compartíamos el entusiasmo por navegar. Pipo, quien tenía mi edad, era capitán de un catamarán y solía navegar con turistas estadounidenses, por lo que cada vez que llegaba a Papeete, si tenía un cupo para mí, lo acompañaba como skipper (tripulante).

Así fue como tuve la posibilidad de conocer islas que ni siquiera estaban en el mapa, simples bancos de arena con un par de palmeras y nada más. Una forma de viajar muy recomendable para todos aquellos que gustan de itinerarios improvisados y rutas libres de turistas.

Bora Bora en la Polinesia Francesa
Bora Bora desde el aire

Enamorada de la Polinesia, mi sueño era ir a Tahiti de luna de miel con mi marido. Si bien era un destino caro, valía la pena el esfuerzo. Felizmente lo logré. Una vez allá, prometimos volver para celebrar los 10 años de matrimonio. Cumplimos con eso también, y prometimos lo mismo para el aniversario número 20. A los 30 años de matrimonio, volvimos a ir.

En mis múltiples viajes he conocido Raiatea (la Isla Sagrada), Huahine (la isla de las anguilas), Taha’a (la Isla de la Vainilla), Rangiroa (la isla donde se filmó la película La Laguna Azul), Tikehau y Manihi (la isla de las arenas rosadas). Incluso llegué a conocer Mururoa, Numea (capital de Nueva Caledonia), Tonga y Rarotonga (parte de las Islas Cook), las que, si bien no pertenecen a la Polinesia Francesa, son islas muy bellas también.

MOOREA Y BORA BORA

Tahiti es parte de las Islas de la Sociedad, pertenecientes a la Polinesia Francesa, actualmente colectividad de ultramar de Francia, con un gobierno independiente y moneda local: el franco polinesio. La capital de Tahiti, Papeete, tiene 26 mil habitantes.

Hoy en día, todos los lunes despega un vuelo LATAM desde Santiago con destino a Papeete. Es un vuelo de 12 horas y 40 minutos, considerando la escala en Isla de Pascua y las seis horas de diferencia con Chile. El vuelo aterriza la madrugada del martes, lo que obliga a los pasajeros a dormir esa noche en Papeete. La capital es el centro neurálgico y de donde salen los vuelos y ferries a las islas y atolones. De Papeete rescato el mercado de flores, el museo de Paul Gauguin y una hermosa cascada que está al otro lado de isla.

Si viajas por primera vez a la Polinesia Francesa, lo más recomendable es visitar dos islas: Moorea y Bora Bora, el “paquete básico”, dividiendo tu semana en tres noches en cada isla. Además necesitarás un Day Use (una habitación por unas horas) en Papeete, porque los últimos vuelos regresan desde los atolones alrededor de las cinco de la tarde y el vuelo a Santiago despega a las 2:45 de la mañana. Así, uno tiene un lugar para descansar hasta que te llevan al aeropuerto por la noche.

Bungalows en Bora Bora, Polinesia Francesa
Bungalows en Bora Bora

La mayoría de las islas de la Polinesia Francesa cuentan con una variada gama de hotelería que va desde pensiones y casas de familia que ofrecen alojamiento modesto por precios bastante asequibles, hasta hoteles de cadenas como Sofitel, otros de lujo como Four Seasons, Le Méridien, St Regis y Pearl Beach, y hoteles exclusivos como Le Taha’a o The Brando en la exclusiva isla de Tetiaroa. La mayoría de los hoteles tienen tres tipos de habitaciones: Garden Bungalows (en los jardines), Beach Bungalows (frente a la playa) y Overwater Bungalows (sobre el mar). Como recomendación, conviene pagar la media pensión (desayuno y cena) antes del viaje.

RAIATEA Y TAHA’A

De todos los viajes que he realizado a la Polinesia, uno de los últimos –ya trabajando en Travel Security– fue de los más entretenidos, con tres hermanos de mi marido, quienes se animaron cuando dijimos que queríamos volver a Tahiti.

Al ver que éramos cuatro parejas, recordé mis andanzas de navegante y comencé a investigar si aún existían yates tripulados. Así fue como llegué a Moana, dueña de varios Lagoon 440, catamaranes de cuatro cabinas –y otros más pequeños–, cada una con cama matrimonial, baño privado y aire acondicionado. Lo arrendamos por seis noches, con capitán y skipper incluidos, ya que ni el navegante más experto se atrevería a navegar esas aguas cuya profundidad cambia según las mareas. Además las cartas de navegación no se actualizan todas las semanas. La experiencia es como estar en un hotel pero en movimiento, con una ruta que se define cada noche con el capitán. La skipper se preocupa de las comidas a bordo, de la limpieza y es tu guía.

Raiatea en la Polinesia Francesa
Raiatea

Fue así como recorrimos Raiatea y Taha’a, dos islas que se pueden navegar haciendo un “8” y recorrerlas por completo en vez de estar detenidos en un solo hotel por tres noches. El cuarto día se emprende una navegación de tres horas por alta mar hasta llegar a Bora Bora, donde con el catamarán puedes recorrer todos sus rincones: el lugar donde se reúnen las mantarrayas a jugar con los turistas –los que fácilmente deben pagar 100 euros por la excursión–, los palafitos de los hoteles, la barrera de coral y la entrada de los tiburones a la laguna.

Los catamaranes además cuentan con “juguetes”: dos kayaks, dos stand up paddle, snorkels, aletas para bucear y caña de pesca de alta mar. Adicionalmente se puede contratar equipo de buceo de profundidad. Las bebidas se piden según el criterio de los pasajeros y tienen un costo extra. Los vinos se pueden llevar desde Chile y pedir descorche (hay que tener cuidado pues en los vuelos internos el peso máximo del equipaje en bodega es de 20 kilos).

Catamarán navegando en la Polinesia Francesa
Catamarán navegando por las aguas de la Polinesia Francesa

El valor de la navegación varía según la temporada (la baja es de octubre a marzo) y las islas que quieras recorrer, pero los precios aproximadamente van desde los cinco mil euros por pareja para una navegación ida y vuelta a Raiatea, a lo que se le debe sumar el pago al capitán y skipper.

Las vacaciones en este tipo de embarcación requieren de una cotización a la medida, según los gustos y expectativas de los viajeros. Invito a nuestros lectores a que se atrevan a descubrir un lado único de la Polinesia, navegando en lagunas turquesas por las Islas de la Sociedad.

Para ayudarte a planificar un viaje perfecto a este destino soñado puedes escribirme directamente a roberta.fassino@security.cl o, si prefieres, revisar los mejores vuelos aquí .