VIAJEROS

¡Ojo con sus documentos de viaje!

Dibujo de un pasaporte

Cuando suena el teléfono un domingo a las siete de la mañana te sobresaltas. “Algo grave debe haber pasado”, piensas, contestas con rapidez y escuchas a la lejanía: “¿Aló Cristián? Habla Rosemarie, la señora de Germán, tus vecinos cuando vivías en Reñaca. ¿Te acuerdas de mí?”. “Sí, por supuesto”, contesto sin estar seguro quién era. “Te llamo porque necesitamos tu ayuda” –continúa la voz a través del celular– “Estamos en Nuremberg y anoche a Germán se le perdieron los documentos de viaje. Dejó el sobre con los pasaportes y vouchers en el baño de un restaurante. Cuando se dio cuenta volvió a buscarlos pero ya no estaban. Preguntamos a garzones y comensales, pero nadie sabía nada y decidimos llamarte. ¿Qué debemos hacer?”.

Respiro tranquilo de que no se trate de nada grave para mí, pero sí complicado para Germán y Rosemarie. Perder los documentos en el extranjero es complejo: si no tienes conocidos y no hablas el idioma local, pasas directamente a ser un NN sin saber qué hacer.

Recuperado del impacto inicial y con mi “disco duro” girando a mil, recuerdo que en Munich, a unas dos horas de Nuremberg, hay un consulado chileno. Con tranquilidad informo a Rosemarie que lo primero es dejar constancia en la policía local y que luego tendrían que viajar a Munich para gestionar nuevos documentos en el consulado. Dependiendo de si tenían o no fotocopia de los pasaportes perdidos, podrían tener unos nuevos en unos dos a cinco días. Los vouchers del hotel y la copia de los pasajes los podrían recuperar de Internet o contactando a quien se los compraron. “Llámame si necesitas algo más”, le digo a Rosemarie con caballerosidad, esperando sinceramente que no me vuelva a llamar. Menos a las 7 AM.

Al colgar, lo primero que pasa por mi mente es preguntarme: “¿Qué hacía Germán en el baño de un restaurante con todos los documentos de viaje en sus manos?”. Recordando sus costumbres, supongo que estaba algo pasado de copas (o de schops, al estar en Alemania), por decirlo de una forma elegante.

La pérdida de la documentación de viaje en el extranjero es algo más frecuente de lo que se piensa. En el día a día todos sabemos dónde tenemos nuestros documentos; los hombres en la billetera y las mujeres en sus carteras (donde, por muy grandes que sean, siempre los encuentran). Pero en los viajes usamos papers de distinto tamaño y color a los que no estamos acostumbrados. Además, cambiamos de hotel con frecuencia y subimos a trenes, taxis o buses. Nuestra mente está en otra; hay distracciones permanentes como para estar atentos a los documentos, por lo que es fácil olvidarlos. Una recomendación útil es circular con una fotocopia del pasaporte y dejar el original en la caja fuerte del hotel. En alguna ocasión se nos podrá olvidar, pero nunca perder.

El lunes siguiente recibí un correo de Germán contándome que habían ido a Munich y que deberían esperar cuatro días por los nuevos pasaportes. Por ello habían tenido que modificar su itinerario, perdiendo tres noches prepagadas en Praga, ya que no se habían atrevido a viajar sin pasaporte y habían regresado al hotel en Nuremberg, donde ya los conocían. El viernes volverían a Munich, para luego continuar el viaje con documentos nuevos.

En resumen, aparte del mal rato, estimo que la gracia de perder los papeles les debe haber costado unos 1.500 euros adicionales, incluyendo las noches pagadas y no utilizadas. Con todo, creo que siempre será mejor extremar el cuidado de los documentos como, asimismo, bajar la cantidad de copas.

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