DESTINO

Normandía: Ícono de la historia francesa

A tan solo dos horas de París se encuentra Normandía. De esta escénica y bella región destaca su historia, sitios de Patrimonio Mundial, paisajes verdes, playas con grandes acantilados, castillos con maravillosos jardines y pueblos encantadores. Este es un viaje por algunos de sus lugares más icónicos.

Mount Saint–Michel en Normandía, Francia
Mount Saint–Michel

Conocida mundialmente por el Mount Saint–Michel y por el desembarco de Normandía, esta región es una excelente combinación con París, para maravillarse con sus diversos paisajes. Comprende los departamentos de Calvados, Eure, Mancha, Orne y Sena Marítimo, y su capital es Ruan. Sus habitantes son grandes productores de sidra, calvados, vidrio y, por su ubicación costera, cuentan con abundantes y variados pescados y mariscos.

Mi viaje por Normandía fue una excelente experiencia en todos los sentidos. Conocí lugares maravillosos acompañada de un grupo de personas muy diverso e interesante, el cual contemplaba gente de Inglaterra, Austria, Bélgica, Rusia, Finlandia, Tailandia y Corea del Sur, entre otros.

Partimos desde París con rumbo a Eu, por alrededor de 224 kilómetros en un día muy frío y lluvioso. Llegamos en la tarde directo a un museo del vidrio (Musée des Traditions Verrières), lugar de producción de variados envases de cremas y perfumes franceses, en donde un artesano nos mostró cómo le daban forma al vidrio con diversas figuras. Luego nos trasladaron al Hotel Chateau Domaine de Joinville, un antiguo castillo rodeado de bosques verdes, construido en 1830.

Al día siguiente fuimos a conocer el Castillo de Eu, construido a fines del siglo XVI, siendo posteriormente la residencia de verano del rey Louis–Philippe. Actualmente alberga un museo con sus colecciones de muebles, vajillas y pinturas, y está rodeado por un lindo jardín de rosas y un parque, diseñado por la misma persona que estuvo a cargo de los jardines de Versalles. Frente al Castillo se encuentra la Iglesia de Collégiale Notre Dame y un mercado.

Acantilados en Le Tréport, Normandía, Francia
Acantilados en Le Tréport

Continuamos hacia el litoral y llegamos a Le Tréport, un pueblo en la Costa de Alabastro. La ciudad está llena de vida todo el año y rodeada de casas multicolores y un colorido puerto pesquero con todas las variedades de pescados y mariscos, que recibe multitud de espectadores. En la playa se pueden observar uno de los acantilados de tiza más altos de Europa.

PINTORESCOS PUEBLOS

Seguimos hacia Criel–Sur–Mer, un pueblo muy lindo de playas y acantilados de tiza, conocido por la mansión de Briançon, la Iglesia de Saint–Aubin y el Castillo de Chantereine. Un lugar que vale la pena visitar es Parc et Vergers “Les Prés”, un pequeño castillo con un parque de 16 hectáreas con lindos jardines, huertos y plantaciones de manzana. Nos atendió su dueño, un francés de 45 años, que es el jardinero y productor de sidra. Él nos ofreció una degustación de varios tipos de sidra junto al maravilloso entorno del lugar.

Criel–Sur–Mer en Normandía, Francia
Criel–Sur–Mer

Avanzamos 32 kilómetros hasta el encantador pueblo de Varengeville–Sur–Mer. En el recorrido pude observar pequeños castillos, unos tras otros, rodeados de jardines e inigualables vistas al mar. Lo más conocido de este pueblo es el cementerio al pie de la Iglesia de Saint–Valéry, que se alza sobre un acantilado y tiene una impresionante vista al mar, el cual atrajo a este sitio a muchos pintores, músicos y poetas.

Bois des Moutiers en Normandía, Francia
Bois des Moutiers

Un poco antes de llegar al cementerio está Bois des Moutiers una casa inspirada en artes y oficios, reconocida internacionalmente por su importancia arquitectónica, botánica y artística. Nos recibió su dueño, un francés muy amable, quien nos guió por un recorrido por los maravillosos jardines en donde predominan los rododendros, azaleas y magnolias.

Luego enfilamos hacia Veules–les–Roses. Tal como el nombre lo dice, es un pueblo de rosas, muy pintoresco que realmente vale la pena conocer. Una combinación perfecta de mar y campo, rodeado de pequeñas casa típicas de Normandía, molinos y acantilados. Una muy buena opción para tomar té o alojarse en pleno centro es el encantador Hotel Douce France, en un enclaustrado patio de flores blancas y bordeado por un río.

Veules–les–Roses en Normandía, Francia
Veules–les–Roses

Finalmente llegamos al Castillo Mesnil–Geoffroy, monumento histórico, donde nos recibieron sus dueños, el Príncipe y la Princesa de Kayali. La princesa usaba un traje de la época con un ruedo muy grande. Muy cordial, nos mostró los muebles y decoración del siglo XVIII. Paseamos por los jardines de rosas con casi tres mil plantas que representan dos mil variedades diferentes de rosas, siendo uno de los más importantes de Normandía. Luego nos tenían un rico aperitivo junto a la chimenea y nos relataron las costumbres de sus antepasados y la monarquía francesa. En la noche alojamos en el Hotel Casino de Saint Valéry en Caux, con una vista preciosa a la marina.

ESCULTURAS AL AIRE LIBRE

La mañana siguiente tomamos rumbo a Bois–Guilbert, un castillo de la época de Luis XVI que alberga 70 obras en bronce y resina del paisajista y escultor francés Jean–Marc de Pas, quien heredó los bienes de la familia de Bois–Guilbert. El castillo está rodeado de jardines arbolados, esculturas y una capilla. Fue muy interesante recorrer el parque junto al escultor, quien fue contando la historia de cada una de sus principales esculturas, terminando la visita en su taller.

Luego continuamos hasta el Castillo de Vascoeuil y su Parque de Esculturas, en un entorno natural precioso en el borde del bosque de Lyon, en el corazón del valle de Andelle. El parque de este castillo de los siglos XVI y XVII es una auténtica galería de esculturas al aire libre, con más de cincuenta bronces, mármoles, cerámicas y mosaicos de los más grandes artistas modernos como Salvador Dalí.

Parque de Esculturas en Chateau de Vascoeuil

Detrás del castillo el estilo es estrictamente francés, con senderos rectos y simétricos alrededor de los macizos de flores de un jardín bordeado de hayas. Para terminar la visita, la dueña nos preparó un rico almuerzo francés.

Seguimos hasta llegar a uno de los pueblos más lindos del recorrido: Lyons–La–Forêt, una pequeña localidad con construcciones típicas normandas construidas entre 1590 y 1790, un notable patrimonio arquitectónico. Junto al balneario costero de Deauville, esta localidad es para muchos parisenses su segunda vivienda. Su plaza principal está rodeada de pequeños restaurantes y tiendas de productos locales y fue el escenario de la película “Madame Bovary”. Un hotel muy recomendable es La Licorne Hotel & Spa, el cual data de 1610. Es un encantador establecimiento de 20 habitaciones y un excelente spa.

Lyons–La–Forêt

EL ESCENARIO DE MONET

A día siguiente continuamos 47 kilómetros hacia la cuna del impresionismo francés: Giverny, un pueblo encantador, típico normando, mundialmente conocido por albergar la casa y el jardín de Claude Monet y el Museo de los Impresionistas. El jardín fue el escenario de muchas de sus obras más trascendentes, como los Nenúfares y el Puente Japonés.

Jardín de Monet en Giverny, donde Monet solía pintar

Lo que más llama la atención del lugar es la paz y armonía de sus jardines, la variedad de flores y el verde predominante de sus puentes y casa, que se mezcla perfecto con los colores de sus flores. Al llegar a la casa sorprende la cantidad de grabados japoneses que coleccionaba, la maravillosa cocina de pequeños azulejos blanco con azul y las diferentes ollas de cobre que la adornan.

Avanzamos 28 kilómetros hasta llegar al Château du Champ de Bataille, un castillo del famoso decorador de interiores Jacques García. En su interior conserva la decoración y muebles del siglo XVIII, junto con una muestra de animales y un precioso jardín formal francés, dedicado a la filosofía humana a través de los siete niveles de la creación. En la entrada tiene un restaurante muy bien decorado con una excelente gastronomía, muy recomendable para almorzar.

Château du Champ de Bataille

Luego llegamos a Honfleur, un encantador puerto comercial con arquitectura tradicional normanda. Lo más lindo es el antiguo puerto, rodeado de construcciones típicas normandas de variados colores, las cuales ofrecen una diversidad de restaurantes, tiendas típicas de la zona e incluso pintores retratando en vivo el maravilloso paisaje. Las pequeñas calles de adoquín son muy lindas para recorrer, con pequeños restaurantes, locales de artesanía y los mejores productos. Para alojar está el Hotel Les Maisons de Léa, que data del siglo XVI, muy francés y en el corazón de la ciudad.

Puerto de Honfleur

Finalmente, a la mañana siguiente viajamos 92 kilómetros hasta Ruan, capital histórica de Normandía, mundialmente famosa por su arquitectura medieval. La fachada de su catedral fue pintada alrededor de 30 veces por Monet. Ruan es conocida por su conexión con Juana de Arco, quien fue condenada a muerte y quemada en la hoguera en la Plaza del Mercado Viejo en 1431. Actualmente la plaza cuenta con variados y excelentes restaurantes franceses. Otra alternativa es caminar por la orilla del río Sena, donde llegan todos los cruceros fluviales que recorren la maravillosa región de Normandía.

Feria en Ruan, capital de Normandía

Si aún no visitas esta histórica región de Francia, te invito a escribirme a magdalena.ureta@security.cl para asesorarte en tu viaje a este interesante destino o, si prefieres, puedes buscar vuelos aquí.

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