VIAJEROS

En un crucero por el Río Amazonas

Crucero por el rio Amazonas
Crucero por el río Amazonas

Un viaje en un crucero por el río Amazonas es altamente recomendable si quieres vivir una experiencia única, admirar la naturaleza y tener el privilegio de disfrutar de paisajes y vistas espectaculares. En noviembre del año pasado me subí a uno con mi marido para celebrar su cumpleaños. Después de dos noches disfrutando de los mejores restaurantes peruanos en Lima, nos embarcamos en esta aventura mediante un vuelo a Iquitos, capital de la región de Loreto. En el aeropuerto de esa ciudad nos estaba esperando personal de la empresa del crucero, quienes nos llevaron a recorrer la parte histórica de Iquitos, la cual cuenta con edificios patrimoniales que son testigos de la época de oro que vivió la ciudad por la fiebre del caucho, a fines del siglo XIX y principios del XX. Luego nos trasladaron al embarcadero en la localidad de Nauta, a dos horas de ahí, donde abordaríamos el barco.

Cuando vi el crucero desde el muelle mi primera impresión fue realmente espectacular. Una vez hecho el zarpe, tuvimos una puesta de sol maravillosa que disfrutamos con un buen pisco sour preparado a bordo. Todas las cabinas tenían vista panorámica. El personal era muy amable y el servicio excelente. La calidad de la comida, con una carta consistente en pescados del mismo río y una buena selección de vinos, era buenísima. Una delicia que luego se podía cerrar en el bar a bordo, compartiendo con los otros pasajeros, que en su mayoría eran canadienses y europeos. El viaje, nos daríamos cuenta después, era constantemente una mezcla entre comodidad y exploración, entre buen servicio y aventura. En definitiva, lujo en la “mitad de la nada”.

EXPLORANDO LA SELVA

Al día siguiente comenzamos con las excursiones y nos dividieron en grupos dependiendo de si hablábamos inglés o español. Las excursiones consistían en recorrer en lancha los distintos brazos del río Amazonas a lo largo de la Reserva Nacional Pacaya Samiria. El paseo de la mañana fue por la selva, donde tuvimos la suerte de ver una anaconda de tres metros de largo, osos perezosos, ranas venenosas, hormigas carnívoras y una tarántula… Era bastante impresionante la variedad de animales e insectos. En la tarde hicimos una excursión con unas vistas espectaculares y pudimos ver los míticos delfines rosados, visitar una comunidad indígena, observar una parte del río donde el agua se tornaba negra y nadar en aguas amazónicas.

El tercer día comenzó con un paseo en lancha, donde pudimos ver nutrias y una importante variedad de aves. La excursión después del almuerzo para mi gusto fue la mejor. Nuevamente disfrutamos de unas vistas increíbles en lancha y vimos monos, ardillas, garzas y osos hormigueros. Luego pescamos pirañas con cañas de madera autóctonas y, cuando ya era de noche, buscamos cocodrilos con linternas.

A la mañana siguiente, después del desayuno, desembarcamos y nos llevaron al aeropuerto, pero no sin antes visitar una reserva de conservación de manatíes, unos animales muy parecidos a los lobos marinos que están en peligro de extinción. Fue un gran cierre para una increíble aventura. 

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