VIAJEROS

Entrevista a Pedro Ibáñez Santamaría, presidente y fundador de explora: “Lo remoto no se visita sino que se explora”

El presidente y fundador de explora repasa la historia de la empresa pionera en el turismo de alto nivel en Chile a comienzos de la década de los 90. A lo largo de estos años, Pedro Ibáñez ha sido protagonista del cambio habido en la visión que el mundo tiene respecto del turismo en Chile, desde que éste fuera un territorio desconocido con un turismo prácticamente inexistente, hasta lo que es hoy: un destino de “moda”, según algunos, inserto en los circuitos mundiales. Para el empresario, el principal atractivo de nuestro país es el concepto de lo remoto y su exploración, claves en el desarrollo de sus programas de viaje. “la exploración no es una moda”, señala Ibañez, “es algo intrínseco a las motivaciones humanas de todos los tiempos”.

La pasión de Pedro Ibáñez se puede resumir en una sola palabra: “explorar”. Las montañas y paisajes de Chile le comenzaron a llamar la atención en su juventud. Ya siendo un empresario, Pedro sintió un llamado: lograr que más gente disfrutara la belleza de su país, de una forma que le hiciera justicia y sin caer en un turismo tradicional. Es por eso que en 1993 fundó explora (con “e” minúscula), una empresa de viajes que opera exploraciones y hoteles.

Comenzó con un primer programa en Torres del Paine (1993), para luego llegar a San Pedro de Atacama (1998), Rapa Nui (2007) y el Valle Sagrado (2016), en Perú. Actualmente, sumando las explora Travesías, expediciones que realiza en Uyuni (Bolivia), Salta y El Chaltén (ambas en Argentina), ya se ha expandido a siete destinos remotos en Sudamérica.

Pedro, viajero apasionado de 75 años, se declara retirado de los negocios. Hoy recuerda cómo fue el proceso de creación de la forma de viaje explora: basada en una exploración profunda, el lujo de lo esencial y la conservación de los lugares.

¿Cómo fue el inicio del proyecto explora? ¿Cuál era la situación del turismo en Chile a principios de los años 90?

Diría que era prácticamente inexistente. Venían argentinos a las playas y extranjeros a esquiar. Chile era un país desconocido, raro y lejano, fuera de las rutas de viaje de los norteamericanos y europeos. Los vuelos para llegar fueron siempre muy largos y caros. Pensar en organizar turismo en aquella época resultaba difícil. Además, en Chile no existía ninguno de esos atractivos típicos del turismo: ni pueblos muy bonitos, ni iglesias especiales, ni monumentos, entre otros.

Sin embargo, los atractivos de nuestro país nos parecían evidentes: una geografía muy loca, una naturaleza variada y unos paisajes atrayentes. La combinación de las características del norte de Chile con las del sur y la Patagonia formaba algo único. La cosa era cómo superar los inconvenientes planteados por el alejamiento, el desconocimiento y los costos.

Fue esa aparente contradicción la que nos abrió los ojos. Lo raro, lo lejano, lo desconocido y lo caro correspondían casi perfectamente al concepto de “remoto”. Lo remoto no puede ser cercano ni puede ser parecido a Europa. Y en aquellos años lo remoto empezaba a ser atractivo especialmente para aquellos viajeros que, desde los años 60, ya habían conocido todos los lugares obvios de turismo en el mundo.

¿Por qué eligió darle ese nombre a la compañía?

El segundo paso en la definición de nuestro producto se dio cuando concluimos que lo remoto no se visita sino que se explora. Y eso marcó no solo el nombre de la compañía que estábamos fundando, sino también las actividades que desarrollaríamos: la exploración. Obviamente, esto nos llevó a definir el segmento de viajeros a los que apuntaríamos: gente ya viajada y con educación para interesarse y emocionarse con los atractivos de lo remoto. Ese público estaba en esos años en las costas norteamericanas y en Europa.

¿Cómo eligió la ubicación de cada hotel?

Explora no es una cadena de hoteles, es un conjunto de diferentes programas de exploraciones en aquellas áreas de nuestro país que mejor reúnen las condiciones y atractivos para ser exploradas. Los destinos tenían que cumplir con la característica de ser remotos, y de ahí la elección de las Torres del Paine primero, luego San Pedro de Atacama y, por último, Isla de Pascua. Todos estos destinos, que eran desconocidos incluso para la gran mayoría de los chilenos, tenían condiciones climáticas duras y no existían en ellos medios para recibir a nuestros viajeros. Por ello fue que, además de diseñar las exploraciones, tuvimos que diseñar y construir hoteles que sirvieran como campamentos base para salir a la naturaleza.

Hotel Explora Patagonia con las Torres del Paine nevadas de fondo
Hotel Explora Patagonia en Torres del Paine

EL LUJO DE LO ESENCIAL

Explora marcó un quiebre en la oferta turística chilena al posicionar al país como un destino idóneo para el turismo de intereses especiales. Pedro Ibáñez es un convencido de que para explorar lo remoto el público solo puede ser selectivo.

Usted instaló en Chile la idea de que la exploración de lo remoto era una experiencia para el mundo de finales del siglo XX. ¿Se siente de alguna forma pionero?

Lo que probablemente no nos dimos cuenta en esos momentos, cuando comenzamos con explora, es que estábamos definiendo una identidad para el turismo en Chile y, de muchas maneras, definiendo también para los extranjeros una identidad chilena: de qué constaba nuestro país, cómo se visitaba explorándolo y cómo acogía a los viajeros que llegaban.

El concepto de exploración era completamente ajeno al mundo turístico en Chile. El concepto de hotel en lo remoto también, ya que era una época donde en Chile en vez de hoteles se construían moteles y donde la gente tenía que alojarse dispersa en un lugar. El concepto de hotel de explora, que reunía a los visitantes y los hacía socializar, fue algo que vino a recuperar lo que había existido en Chile hasta los años 40: los hoteles de las termas y de montaña. El concepto de un hotel y no cabañas hizo así pleno sentido en lugares alejados e inhóspitos.

En aquellos lugares no había tradición de exploración ni tampoco existía una cultura arquitectónica, lo que nos obligó a desarrollar arquitectura contemporánea bien adaptada a los paisajes y condiciones de cada lugar. De esta manera, creando también una identidad.

¿Cuál es la filosofía detrás de explora?

En explora hemos desarrollado varios conceptos en torno al viaje y a la exploración. En primer lugar, la exploración profunda: queremos que los viajeros conozcan pero al mismo tiempo vivan una experiencia, buscamos que satisfagan su curiosidad pero que también aprendan de la naturaleza y de las personas locales; que conozcan la geología, fauna, flora y cultura de los lugares. Evitamos las contemplaciones pasivas. Queremos que interactúen con el entorno, que estén dentro y no afuera de las situaciones que les toque vivir, con la razón pero también con sus emociones y sentidos.

Usted habla del concepto “el lujo de lo esencial”. ¿A qué se refiere con eso?

Nosotros vivimos el lujo como experiencia y no como apariencia. Y nuestro lujo se enfoca en lo esencial, en lo mas preciso y apropiado, en justo aquello que pueda dar a nuestros viajeros mayor agrado y plenitud en cada experiencia. Nuestro lujo se manifiesta en detalles que nunca son superfluos. Su valor no proviene de su costo sino de su capacidad para enriquecer la experiencia vivida. Lo esencial para nosotros es lo auténtico. En un mundo en el que proliferan las imitaciones y los simulacros, ofrecemos el lujo de acceder a lo que está en estado original.

Y no menos importante es que a través de la exploración los viajeros llegan a conocer los lugares y a quererlos. Lo que a su vez lleva a querer conservarlos. Desde un principio hemos promovido con nuestros viajeros y nuestro personal el sentido y las acciones tendientes a la buena conservación de los lugares que visitamos. Queremos que los lugares se mantengan tan bien como cuando primero los encontramos. Nosotros pensamos que un lugar se conserva mejor si se visita de buena manera y no cuando está aislado o cerrado.

Pedro Ibanez en una excursion
Pedro Ibáñez

NUEVAS RUTAS

Travesía El Chaltén

Chile es hoy un destino que cada vez despierta más el interés de visitantes que llegan a este rincón del mundo a conocerlo. Los últimos dos años, de hecho, ha ganado el premio a Mejor Destino de Turismo Aventura en los World Travel Awards.

En este sentido, Pedro Ibáñez –quien confiesa que se siente muy relacionado al territorio chileno: a su naturaleza, paisajes, clima y cordillera– tuvo una visión de largo plazo al confiar en que su país terminaría adquiriendo reconocimiento internacional gracias a experiencias de turismo como la suya.

¿Cómo valora la situación actual del turismo en Chile? ¿Considera que ya es conocido dentro de los circuitos turísticos mundiales?

Chile es hoy un país que existe en las rutas de los viajeros internacionales. No me refiero a los que vienen por negocios o para ir a la playa; pienso en los que vienen a conocer y disfrutar de nuestro territorio. Es posible que los sitios más conocidos se saturen un poco, aunque los territorios en cada lugar son muy amplios. Por ejemplo, en San Pedro, el 90% de los visitantes solo hace dos o tres rutas: Valle de la Luna, Géisers del Tatio y Salar de Atacama. Pero en los alrededores hay cientos de lugares tanto o más atractivos.

¿Qué le falta para seguir creciendo?

Si algo le falta al turismo en Chile es la capacidad para desarrollar nuevas rutas y abrir otros lugares. El turismo en Chile puede crecer mucho profundizando el concepto de explorar y evitando lo que ya resulta obvio y que puede saturar determinados lugares.

Ciertamente que las ventajas turísticas chilenas no se asemejan a las del Caribe o a las de la costa del Mediterráneo. Por ello el lenguaje y la comunicación para promover Chile debe ser distinta. Nuestro país, afortunadamente, no se puede vender empaquetado. Tampoco debemos esperar a que otra gente dé a conocer nuestros lugares: nuestro trabajo como explora y como chilenos, pensamos, es que nosotros mismos hagamos famosos a los lugares.

Excursion en El Chalten
Travesía El Chaltén

Hoy la gente viaja más y el territorio nacional es bastante más conocido que hace 25 años, cuando comenzó explora. Si antes el concepto para atraer visitantes era “explora”, ¿cuál sería hoy?

El concepto de exploración no es una moda: es algo intrínseco a la personalidad y a las motivaciones humanas de todos los tiempos. En Chile tenemos los lugares y necesitamos la capacidad para organizarlos y comunicarlos bien.

En 2020 abrirá su quinto hotel en El Chaltén, Patagonia argentina. ¿Por qué eligió ese lugar?

Vemos que en Argentina y en América del Sur hay muchos lugares que merecen ser explorados. Por ello el crecimiento de explora debe dirigirse hacia allá. El Chaltén, en la Patagonia argentina, nuestro próximo programa de exploraciones, reúne todos los requisitos: es remoto, tiene una naturaleza y paisajes muy atractivos, y es casi desconocido en el mundo.

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