INSPIRACIÓN

Cinco hoteles para dormir en Perú que son toda una experiencia

TITILAKA

Lago Titicaca, Puno

Hotel Titilaka en Puno
Titilaka – Puno

Ubicado a orillas del Titicaca, el lago navegable más alto del mundo, Titilaka es un moderno lodge desde donde se puede recorrer el lado peruano de este famoso cuerpo de agua, a 3.810 metros de altura. Inaugurado en 2008, tiene solo 18 habitaciones, dos playas privadas y un muelle.

La zona no es muy transitada, lo que permite disfrutar de una tranquila península con escénicas vistas, sobre todo desde la terraza. La decoración interior incluye productos artesanales elaborados por la comunidad aymara local, de donde proviene la mayor parte del staff.

El lodge ofrece excursiones, compartidas y privadas, tales como visitas a sitios arqueológicos, mercados y templos coloniales, paseos en kayak, trekkings, birdwatching, observaciones astronómicas y navegaciones a la Isla del Sol y Tiahuanaco, en Bolivia.

Uno de los imperdibles es el restaurante, de cocina contemporánea y con énfasis en ingredientes andinos y adecuados a la altitud, donde se pueden probar platos como carpaccio de alpaca y ceviche de trucha.
El hotel fue creado por el mismo equipo detrás del Hotel B y Atemporal en Lima, y fue calificado entre los mejores de Sudamérica por Reader’s Choice Awards 2018 de Condé Nast Traveler.

BELMOND MIRAFLORES PARK

Av. Malecón de la Reserva 1035, Miraflores, Lima

Atardecer en hotel Belmond Miraflores Park
Belmond Miraflores Park – Lima

En una de las zonas más tradicionales de Lima, Belmond Miraflores Park es un buen punto desde donde explorar la capital peruana. Basta salir del hotel y caminar unos minutos para encontrar arquitectura colonial, museos de antigüedades precolombinas, tiendas boutique y múltiples restaurantes. Además, al estar en pleno malecón de Miraflores, tiene vistas panorámicas al mar.

El hotel tiene 89 suites, las cuales mezclan toques peruanos con moderna tecnología. Destacan las suites Presidenciales, de 130 metros cuadrados, con una pequeña piscina en su terraza privada y baño de mármol con sauna.

Para comer, se puede elegir entre el restaurante Tragaluz, de comida fusión y cocina gourmet informal, y The Observatory, en el piso 11, con desayuno buffet y buenas vistas a la ciudad y al mar.
Una novedad es el té de media tarde que sirven en el vestíbulo, de 4 a 8 pm, con sándwiches, pasteles, tés revitalizantes y música en vivo de un pianista. Lo mejor para terminar la noche es el elegante Belo Bar, donde recomiendan probar la tabla de quesos y su innovador menú de cócteles.

Además, Belmond Miraflores Park tiene, en su azotea, piscina climatizada, el Zest Spa –que utiliza productos indígenas orgánicos del Amazonas– y un moderno gimnasio.

TAMBO DEL INKA RESORT & SPA

Av. Ferrocarril S/N, Urubamba, Valle Sagrado

Tambo del Inka Resort & Spa en Valle Sagrado
Tambo del Inka Resort & Spa – Valle Sagrado

Este hotel se ubica en pleno Valle Sagrado como un homenaje al legado ancestral de la región del Cusco. Sus 128 habitaciones –incluidas 12 suites– tienen un elegante diseño, el que se complementa con buenas vistas a los Andes y al río Vilcanota.

Es el único del Valle que cuenta con una estación privada de trenes que conecta Urubamba con Aguas Calientes, puerta de entrada a Machu Picchu. El viaje se realiza en lujosos vagones de los años 20, que incluyen un restaurante y un bar con vistas panorámicas.

Entre sus servicios el Tambo cuenta con spa, gimnasio, piscina temperada, sauna, sala de juegos y salón de belleza. Además ofrece una refinada gastronomía. El Hawa Restaurant trabaja con ingredientes orgánicos locales y del mismo huerto del hotel, y en el Kiri Bar se pueden disfrutar de innovadores cócteles peruanos. Una experiencia recomendada es ir a cosechar al jardín orgánico y luego cocinar con el chef, para terminar junto al río degustando la comida preparada.

Desde el hotel se pueden hacer actividades para descubrir el Valle Sagrado, como ciclismo, cabalgatas y senderismo, además de visitas a sitios icónicos como Moray, Pisac y Ollantaytambo.

INKATERRA LA CASONA

Plaza Las Nazarenas 211, Cusco

Hotel Inkaterra La Casona en Cusco
Inkaterra La Casona – Cusco

Una mansión del siglo XVI acoge al que fue el primer hotel boutique de Cusco junto a la tradicional Plaza de las Nazarenas. Dentro de la historia de esta construcción está el haber hospedado al conquistador Diego de Almagro y al libertador Simón Bolívar. Hoy, al estar ubicada junto al Museo de Arte Precolombino, entre el artístico distrito de San Blas y la plaza principal, tiene una locación privilegiada.

Luego de una restauración de cinco años, Inkaterra La Casona aún mantiene su arquitectura original, por lo que sus 11 suites están dispuestas alrededor del antiguo patio principal, cada una con una chimenea y pisos radiantes, lo que le da un acogedor ambiente. Sus salones están decorados con muebles coloniales, telas precolombinas y murales originales.

Un imperdible es la sala de terapias Yacu, que ofrece tratamientos con productos derivados de extractos botánicos locales, como terapias de pies, reflexología, exfoliación y masajes con piedras andinas calientes. El hotel ofrece excursiones de medio día y día completo en Cusco, sus alrededores y al mítico Valle Sagrado. Entre otros logros, ha sido premiado dentro de los mejores hoteles del mundo por prestigiosas revistas como Travel and Leisure y Condé Nast Traveler.

DCO SUITES, LOUNGE & SPA

Playa Las Pocitas, Máncora

Terraza hotel DCO Suites, Lounge & Spa
DCO Suites, Lounge & Spa – Máncora

Las mejores playas de Perú están al norte, alejadas del clásico circuito turístico y donde el mar es más cálido. Máncora es una de las preferidas por los visitantes, por lo que la zona está llena de casas disponibles para arriendo. Aquí la oferta de hoteles tiene mucho por crecer. Por eso, el Hotel DCO es una buena opción. Es uno de los pocos de la zona y tiene una gran locación, a pasos de la playa y a solo cinco kilómetros del pueblo. Con una arquitectura y un diseño contemporáneo, aquí se goza de tranquilidad en medio de arena y olas, al contrario de tantos otros destinos de playa que reciben un turismo masivo.

Todos los espacios del hotel están construidos hacia el océano Pacífico, así que las buenas vistas sobran. Tiene su propio restaurante gourmet, de cocina internacional, un lounge en la terraza, spa y piscina exterior, y suele describirse como un lugar romántico donde lo que prima es la desconexión. Cuenta con seis suites con vista al mar y terrazas privadas, una máster suite con vista al mar y jacuzzi, y una habitación familiar para cuatro personas (aceptan niños mayores de 12 años).

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