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Chañaral de Aceituno, paraíso de caleta

Chañaral de Aceituno es uno de los tesoros más atractivos del norte de nuestro país cuando hablamos de la costa, caletas y fauna marina; un lugar lleno de aventuras ubicado en el extremo sur de la Región de Atacama. Llegar a la caleta en medio de los desérticos paisajes del norte de Chile, conocer a la gente local y disfrutar del mar, son, sin duda, experiencias perfectas para entrar en mi lista de lugares favoritos del país.

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Chañaral de Aceituno
Chañaral de Aceituno

Quise aventurarme, vivir un nuevo viaje dentro de Chile y disfrutar de lo que más me gusta: el mar. Chañaral de Aceituno es reconocido por ser uno de los mejores lugares para empaparnos de todo lo que el Pacífico nos regala. Este pequeño pueblo de caleta ubicado en la comuna de Freirina me recibió para vivir dos experiencias inolvidables: buceo y avistamiento de ballenas.

BUSCANDO BALLENAS

Chañaral de Aceituno es famoso por ser uno de los mejores lugares de Chile para el avistamiento de cetáceos durante los meses de noviembre a mayo. Viajé más de 600 kilómetros desde Santiago para llegar a la caleta, un lugar que recibe a múltiples científicos y reconocidos fotógrafos de todo el mundo, además de los miles de turistas que llegan cada año para conocer su fauna marina. Aquí ésta es abundante ya que es un lugar con gran biodiversidad y alta concentración de nutrientes de cetáceos.

Me recibió Pato Ortiz, un famoso pescador del pueblo que se ha especializado en el avistamiento de ballenas desde hace más de 30 años. Él es a quien muchas de las personas que llegan a este lugar buscan, con el fin de conocer a los gigantes cetáceos que se dejan ver en la zona.

Patricio Ortiz en Chañaral de Aceituno
Pato Ortiz, pescador especialista en avistamiento de ballenas

En la madrugada nos aventuramos en bote para conocer parte de la Reserva Nacional Pingüino de Humboldt y mirar a lo lejos el soplo de las ballenas que habitan esta zona del Pacífico en la temporada estival.

Un verdadero espectáculo que aprecié desde el medio del mar mientras dejaba atrás la colorida caleta, con vista a las distintas islas que conforman la Reserva Nacional Pingüino de Humboldt.

El Pato me llevó a disfrutar de este viaje para conocer las ballenas fin, el segundo animal más grande del planeta después de la ballena azul. Una especie que se encuentra en todos los océanos y que podría llegar a medir 28 metros de largo y pesar más de 120 toneladas. Nunca había tenido la oportunidad de vivir una experiencia como esta. Las ballenas se acercaban soplando alrededor del bote, en un día donde el mar se movía y donde la emoción se hizo presente en cada momento.

Ballena fin en Chañaral de Aceituno
Ballena fin

En esta zona de nuestro país, además de ballenas fin, se pueden avistar ballenas azules y jorobadas, orcas y delfines.

DEL BOTE AL FONDO DEL MAR

Se dice que cuando uno nace en la costa siempre vivirá en contacto con el mar. Por eso quise vivir la segunda aventura de este viaje con Bernardo Parraguirre, un reconocido buzo nacido en Viña del Mar que decidió vivir en Chañaral de Aceituno para disfrutar todos los días de lo que más le gusta: bucear en el fondo del Pacífico y encantarse con la biodiversidad que nos regala la impresionante costa de este lugar.

Partimos nuestro segundo día de expediciones con el fin de disfrutar de una nueva aventura en bote pero esta vez equipados con todo lo necesario para sumergirnos en el océano Pacífico. Eran cerca de las ocho de la mañana y las condiciones del clima y mar estaban favorables para tomar nuevamente dirección hacia la Reserva Nacional Pingüino de Humboldt.

Tita Ureta antes de bucear en Chañaral de Aceituno
Tita Ureta antes de bucear

Desde el bote, veíamos los roqueríos con lobos marinos, chungungos, gaviotas y cormoranes. Estas son solo algunas de las especies que habitan el lugar.

Nos detuvimos en “El cañón de los perdidos”, uno de los puntos favoritos de la zona donde está permitido bucear.

Con todos los equipos listos y revisados, llegó el momento de sumergirnos para descubrir qué hay en el fondo del Pacífico. Nos lanzamos del bote, bajamos 18 metros de profundidad y estuvimos 30 minutos sumergidos recorriendo sus impresionantes paisajes submarinos.

En este punto de buceo nos dejamos fluir en medio de paredes de roca que generan una escena similar a la de un cañón por el que vas avanzando. Es un lugar donde se juntan varias corrientes, por lo que hay muchos nutrientes y eso ayuda a que las paredes se cubran de vida. Hay esponjas, actinias y parazoanthus; pura vida que llena las rocas de colores, formando un escenario muy atractivo. Dentro de las especies de fauna marina que tuve la suerte de ver hubo cardúmenes de castañeta, rollizos, pejeperros y bilagay. Peces clásicos del litoral rocoso, pero que en este punto se ven en abundancia y con un gran tamaño producto de la reserva.

Tita Ureta buceando en Chañaral de Aceituno
Tita Ureta buceando

Sin duda, esta fue una de las experiencias más lindas que he vivido buceando en las costas de Chile.

IDENTIDAD DE MAR

El origen de la caleta Chañaral de Aceituno se remonta a los asentamientos de los changos, las agrupaciones de pueblos prehispánicos que habitaban la zona costera del norte de nuestro país. El lugar ha mantenido su identidad y cultura de pescadores artesanales y buzos mariscadores.

Con el pasar del tiempo, los habitantes de la zona han transformado cada una de sus históricas actividades en una verdadera experiencia para cada uno de los turistas que llegan al lugar. Desde el avistamiento de ballenas, buceo y pesca, hasta disfrutar de la gastronomía local. Si hay algo que me gusta de los pueblos costeros de Chile es la importancia que le dan al mar.

Definitivamente este lugar me invitó a vivir un viaje lleno de aventuras, adrenalina y energía marina. Me regaló momentos únicos de avistamientos desde el bote, de nadar en medio de sus paisajes submarinos y disfrutar cada uno de sus atardeceres. ¡Perfectas y coloridas postales vistas desde la caleta!

Chañaral de Aceituno es, sin duda, otro de los tesoros de Chile que nos invita a conservar el planeta, a cuidarlo, quererlo y respetarlo.

¡Termina disfrutando de lo que fue el viaje de @titaureta en Chañaral de Aceituno!

La aventura de Tita Ureta en el mar de Chañaral de Aceituno